Día Internacional de la Incontinencia Urinaria

Es un problema de salud con alta prevalencia y gran repercusión en las personas que lo padecen. La kinesiología es considerada una alternativa de tratamiento: no tiene efectos adversos y las contraindicaciones son escasas.

La Organización Mundial de la Salud estima que unos 200 millones de personas sufren de incontinencia urinaria (IU) en todo el mundo con independencia de la edad y el sexo. La población más afectada es la femenina; las tasas de prevalencia son altas: alcanzan hasta un 69% en las mujeres. Además, en algunos casos, incluso parece que las cifras infravaloran la situación. Está descrito que más del 50% de los pacientes con IU no consulta el problema.

El momento ideal para consultar es cuando la mujer o el hombre reconocen el síntoma y comienzan a sentir molestias. La evaluación ayuda a determinar qué terapia es la apropiada y guía la creación de un esquema de atención para cada paciente.

Hay cuatro tipos principales de incontinencia:

Incontinencia de esfuerzo

Es una fuga de vejiga causada por el estrés físico ejercido sobre la vejiga. La mayoría de las veces, el estrés físico es la presión abdominal de movimientos comunes como toser, estornudar, reír o hacer ejercicio.

La incontinencia de esfuerzo es más frecuente en personas que tuvieron partos vaginales. Esto se debe a que el parto vaginal puede dañar los músculos del suelo pélvico y los ligamentos que ayudan con el control de la vejiga.

La incontinencia de esfuerzo también puede ocurrir en los hombres debido a un agrandamiento de la próstata, pero eso es menos común.

Los ejercicios de Kegel pueden ayudar a tratar la incontinencia de esfuerzo, pero no son una panacea. El entrenamiento de la vejiga y los cambios en el estilo de vida, como el uso de ropa interior absorbente, pueden aliviar y controlar los síntomas. Para ello es necesario que un kinesiólogo especialista haga una valoración del suelo pélvico.

Incontinencia por desbordamiento

Sucede cuando una persona no puede vaciar su vejiga por completo o no siente la necesidad de orinar incluso cuando su vejiga está llena. Con el tiempo, esto lleva a que la vejiga se llene mucho, lo que puede causar “escapes involuntarios”.

Es un problema tanto para hombres como mujeres, pero es un tipo más raro de incontinencia. Está relacionado con tener músculos de la vejiga debilitados, daño a los nervios que afecta su capacidad de sentir la necesidad de orinar o un bloqueo que afecta su capacidad de vaciar la vejiga por completo.

La incontinencia por desbordamiento es más común en personas que tienen afecciones de salud que incluyen diabetes, esclerosis múltiple, o agrandamiento de la próstata, y aquellos que toman ciertos medicamentos.

Incontinencia de urgencia

Se caracteriza por una necesidad repentina y urgente de orinar y la incapacidad de llegar al baño a tiempo.

Ocurre con mayor frecuencia en mujeres posmenopáusicas. Pero también puede presentarse en hombres y es más probable en personas que tienen afecciones neurológicas, incluido el daño a los nervios asociado con la diabetes.

La primera línea de tratamiento para la incontinencia de urgencia es usar el baño a intervalos regulares para evitar que la vejiga se llene demasiado. Esto se conoce como micción cronometrada.

Incontinencia funcional

Es cuando una persona no puede llegar al baño debido a limitaciones o discapacidades físicas o cognitivas. Podría ocurrir en personas que tienen movilidad limitada o en personas con demencia u otras afecciones cognitivas.

Los tratamientos para la incontinencia funcional son el manejo y los cambios de comportamiento y estilo de vida. Puede implicar utilizar ropa interior absorbente y hacer cambios en el hogar o en los hábitos que facilitan que alguien llegue al baño a tiempo.

(*) Laura Baroli (M.N. 13.433), es kinesióloga especializada en rehabilitación del suelo pélvico. Miembro de la Sociedad Kinesica Argentina de Pelviperineologia (SOKAP).